emptiness
Donatien Alphonse
27 años
Miembro desde sep 19, 2006
Escribe desde Transilvania,
Romania
Ha leído 2625 obras.
“Imperioso, colérico, irascible, extremo en todo,
con una imaginación disoluta como nunca se ha visto,
místico al punto del fanatismo, ahí me tenéis en una cáscara de nuez...
Mátenme de nuevo o tómenme como soy, porque no cambiaré.”
'En este arte, las escenas de la naturaleza, las acciones de los seres humanos y todo el resto de fenómenos existentes no serán nombrados para expresarse a sí mismos; serán más bien plataformas sensibles destinadas a mostrar sus afinidades esotéricas con los Ideales primordiales'
"Rehúye siempre cualquier ritmo cómodo
como un zapato demasiado grande
en el que todo pie puede meterse".
- De los hipócritas... el mas grande -
- De los egocéntricos... el primero -
- De los egoístas... el peor -
succulent_incubus@hotmail.es
http://calambreliterario.blogspot.com (Calambres)
Citas:
Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.
Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.
Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.
Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.
El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.
¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! / ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!
Hay que ser sublime sin interrupción. El dandy debe vivir y morir ante el espejo.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
Para conocer la dicha hay que tener el valor de tragársela.
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.
Lo bello es siempre raro. Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.
La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.
¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.
Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,
¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido.
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