delirica

Editorial Marzo 2006

Alto honor éste de componer una nota editorial para delirica.com y, además, enorme responsabilidad que veré cómo resolver… Una idea inicial que me parece atinada es subrayar la trascendencia que esta página alcanza para los más jóvenes, para los que recién comienzan este camino arduo que es la creación literaria.

Ni mejor ni superior ni más significativa que otras disciplinas artísticas, la literatura es -como todas ellas-, comunicación. Es mensaje. Es legado. Y podríamos añadir miles de significados más (compromiso, trabajo, denuncia…) que admiten ser involucrados en una sola palabra: Belleza.

Belleza, al antiguo modo. Es decir, al de los griegos cuando quisieron decir equilibrio, aludir a la excelencia, definir el bien y encerrar en unos cuantos signos, una suma de ideales de la que no resulta ajeno el amor, la virtud y la justicia. Acaso por esa rara concepción humanista que yace en los mismos cimientos de nuestra cultura, es que podemos deshacernos de los prejuicios y acercar la Belleza a la denuncia, a la palabra áspera, al humor oscuro, a la ironía que lacera, a la imagen inesperada, al surrealismo más desbocado…

La Belleza, entonces, se vuelve cotidiana. Y gracias a portales como éste donde no llegan las censuras de los medianos ni los juicios anticipados de los ignorantes, la Belleza se vuelve Palabra y habita entre nosotros. Permitiéndonos aprender y alimentarnos. Sonreír. Debatir y abrazarnos. Reconocernos. En este quehacer que nos desvela y que nos transporta a los goces menos posibles de describir…

Hermanos en la Palabra, no dejemos de concelebrar la dulzura de la existencia a la que delirica.com nos llama…

LOBODEMAR

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