delirica

Editorial Diciembre 2006

Delírica me encomienda hoy la honorable tarea de escribir una editorial para nuestra página. Ya que así me honra, procuraré hacerlo lo más dignamente posible y con la satisfacción de que hayan pensado en mi humilde aportación para dicha empresa.

Como hispanoparlantes, desearía homenajear el idioma común que nos une y nos acerca. Y me gustaría encabezarlo con un fragmento de la obra cumbre de nuestra Literatura: El Quijote.

“-Más bueno era vuestra merced -dijo Sancho- para predicador que para caballero andante. -De todo sabían y han de saber los caballeros andantes, Sancho -dijo don Quijote-, porque caballero andante hubo en los pasados siglos que así se paraba a hacer un sermón o plática, en mitad de un campo real, como si fuera graduado por la Universidad de París; de donde se infiere que nunca la lanza embotó la pluma, ni la pluma la lanza.“

Dicen que así como el inglés es el idioma ideal para hablar con los hombres, el español es la forma más hermosa de hablar con Dios. Si tanto honor se concede a nuestra lengua, debería ser usada para buscar la concordia entre los hombres y la libre manifestación del pensamiento así expresado. La pluma y la lanza tal vez deberían tomar caminos diferentes aún siendo ambas poderosas armas. La una, mucho más sutil que la otra, nos acerca al entendimiento entre los seres humanos incluso para expresar desacuerdos.

Desde nuestra postura como lectores y escritores amateurs, deberíamos empeñarnos en cuidar no sólo la forma externa de nuestras obras, sino también su contenido, enriqueciendo siempre y nunca destruyendo. No usar nuestro lenguaje para desacreditar a nadie gratuitamente, sino utilizando la palabra escrita con criterios lógicos que expresen una crítica constructiva y razonada. Enarbolando la bandera de la armonía lingüística al servicio de nuestros sentimientos, aprendiendo siempre de todos aquellos que nos puedan aportar algo y al mismo tiempo sabiendo la responsabilidad que adquirimos al estar expuestos en una página pública a la que muchos de nosotros acudimos para recibir y asumir la labor de otros.

Así pues, propongo hagamos de nuestra estancia en Delírica un intercambio de propuestas literarias y de aportaciones enriquecedoras, siempre en un marco lúdico. Porque, al fin y al cabo, la literatura es un juego. Aún cuando nos sirva para manifestar sentimientos de distinta índole, jugamos con las palabras y pintamos cuadros de colores vivos o de claroscuros, pero siempre expresando los matices de nuestra alma plasmada en negro sobre blanco. Disfrutemos de “nuestra casa” Delírica y recibamos con los brazos abiertos a los miembros que se vayan incorporando y contribuyamos (¿por qué no?) a enriquecer en la medida de nuestras posibilidades esta lengua materna, este idioma que nos hermana, estemos a uno u otro lado del Charco. : )

Terpsicore

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