Cuánta espera habrá
en la mirada que agobia
encontrará figuras pesadas
en lo volátil del pasado
y se irá consumiendo
sola
en la enajenación de sus abismos.
Trae sobre si una espera
insoportable
dirán algunos,
otros menos osados
premiarán al tiempo
en ese juego clandestino,
con un galardón
-casi inherente-
de fantasma perenne.
Pesa y es liviano
en esa mirada.
Y si pudiésemos conjeturar
una fórmula,
para obligarla
Sólo daría nacimiento
a otra
como aquella tan humana
insondable en el misterio.
Entonces habría espacios
decididos y habitados,
constantes a otras miradas
ausentes de añoranza…
y pensaríamos entonces
cuál de aquellas es más
extraña,
cuál es espejo
y cuál máscara.