Amanecí sin él.
(Mis ojos, lo sueñan a diario)
Amarga la noche pasada…
resucita la dolorosa angustia que rasga
esta soledad.
Y yo, entre tanto, ausente de milagros…
milagros que llenen el hueco de mi pecho.
No, no volverá.
(Fue prestado a la eternidad)
Quedando sola poco a poco,
habita la misma muerte presente.
¡Desnuda! No la reconozco.
Se parece a mí, pero sangra.
Vacía, atada a mi cama; es doloroso…
La tristeza me ve como extraña.
Se asoma, me humedece, me golpea.
El miedo se es frágil, tan cercano.
Ese, mi cielo negro, mi tormento…
(No regresará)