eres un cuento con moraleja,
un caudal de invierno
que se asemeja a los arroyitos de la ciudad;
perniciosa y ajena
enmarañada con las promesas.
pequeña valiente,
combatiente de mil guerras.
tus jeanes rotos dan fe de tus batallas.
y de tanto andar el mundo se hace pequeño
bastan los momentos
para saber dónde empiezan las canciones
y terminan las estrofas
y en el inicio de una;
volví a tener el mismo sueño otra vez
el jardín verdoso con las mariposas amarillas
los matorrales de maracuyá
enredados en la entrada
los bordes parejos
y la entrada a mitad de precio
mostrando el carnet de la universidad.
los arroyitos sobre nuestros pies,
la música tenue anunciada en los parlantes
la cobija en el piso y el atún con galletas;
tus manzanas tan verdes como te gustan
y el sol agraciado y cálido,
y el arroyito frío y esperándonos.