lutria

Oda al pesimismo

soy feliz, soy un hombre feliz
y no voy a agradecer a los muertos
que me tienen contento,
eso se lo dejo a la guitarra del cubano,
y a la voz del oprimido.

soy feliz, soy un hombre feliz,
y no vine a pedir disculpas por mis pecados,
no vine a pedirle los santos óleos
al joven sacerdote
no vine a rezar el rosario,
mientras se me corta la respiración.

vengo descalzo y solo; con dos piernas,
dos brazos y algunos cuantos dedos
que no controlo, y que más de una vez
han dañado mi felicidad.

soy feliz, soy un hombre feliz,
porque aún no he sufrido lo suficiente,
aún no he llorado lo suficiente
ni siquiera he matado a alguien aún.
bueno,
no creo que cuenten los disparos
de mi cabeza
y los puñales que he dado
cuando me das la espalda.
soy, soy el pesimista que sonríe
cuando el barco va llegando
soy el optimista que sonríe
cuando el barco se ha ido,
suelo ser el caracol que duerme dentro de su funda,
suelo ser la marioneta que es controlada por unas cuantas olas
y unos cuantos bichos.
pero sigo siendo feliz que es lo importante,
y sigo llevando a bruces odas y caballos,
para cabalgar mientras sonrío.
no debes detenerte cuando te lo pido,
es tonto creer que me hagas caso.
sólo estoy aprovechando el que estoy feliz.
y por feliz entiende conforme y controlado.
estoy feliz por las extrañas razones
de no ser libre,
de no ser considerado,

y en tus senos no me he dormido.

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