El atardecer pasó con tu nombre entre los labios
y fué la noche que incontenible a mi te trajo ,
los momentos , las razones se anidaron
que desesperado cubri el pecho y rostro con las manos .
Haces falta como el minuto necesario al sentenciado
que poco sabe del ahora si tu te marchas ,
la luna deja de ser faro y guia a mi barcaza
y lo oscuro se hace cárcel sin la luz de tu mirada .
No hay verso de la poesia que al leer me de la calma
si las pupilas no repasan la prosa donde regalas ,
la sublime sensación de ser la pauta
de ser aquél por quien labras tus sonatas .